Recicla tus aparatos electrónicos.

Si piensas en los ordenadores personales y, sobre todo, teléfonos móviles que has utilizado en los últimos años de tú vida te darás cuenta de la gran cantidad de residuos tecnológicos que has generado. Claro esta que las compañías mundiales desean que cambies de aparatos lo más pronto posible. La obsolescencia programada o por las necesidades o deseos de cada usuario, lo cierto es que la basura electrónica no hace más que crecer en todo el mundo, un hecho que conlleva grandes riesgos para el medioambiente y para la salud de las personas.

Esta situación también afecta a las empresas, que cada cierto tiempo deben acometer la renovación de sus parques tecnológicos y el consiguiente proceso de reciclaje de los equipos que ya no sirven.

La importancia de reciclar los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) es capital porque su capacidad de contaminación es muy elevada debido a los metales pesados que incluyen.

Elementos como el cadmio, el bromo, el mercurio, el cromo o el plomo resultan especialmente nocivos para el agua y para el aire; por no hablar de las enfermedades que pueden provocar en el cuerpo humano si éste sufre una intoxicación.

Por lo tanto, no es descabellado asegurar que su reciclaje, teniendo en cuenta el aumento constante de estos residuos, es una cuestión de suma importancia.

En la actualidad, menos del 20% de los aparatos eléctricos y electrónicos se reciclan formalmente. El porcentaje restante se divide en lo que se arroja a vertederos, se recicla de modo informal o acaba en países menos desarrollados tecnológicamente, donde sus ciudadanos terminarán expuestos a los metales antes nombrados.

Normativa española para el reciclaje.

En muchos países existen multas para quienes no cumplen con una correcta gestión de sus residuos electrónicos. Para lograr un reciclaje correcto, la clave pasa por llevar los residuos a los lugares adecuados donde se tratarán del modo más conveniente. Sin embargo, esa no es la única opción para evitar el crecimiento de la basura tecnológica, ya que muchas organizaciones ecologistas apuntan otras prácticas como reducir el consumo de tecnología –es decir, no cambiar de dispositivos hasta que sea realmente necesario– y fomentar la opción de arreglar antes que comprar.

En España salió el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Puedes verlo aquí

Tipología del RAEE que recogemos y clasificamos

A3

Televisores y monitores.

A4

Resto de RAEEs. Aspiradoras, tostadoras, freidoras, ordenadores y sus periféricos, terminales de fax, maquinas de escribir, teléfonos, vídeos, aparatos de sonido, altavoces, juguetes eléctricos y electrónicos, herramientas eléctricas, termostatos, luminarias sin lámpara, etc.
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